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Kenya, safari en familia

El viaje de todos los viajes en familia. La auténtica aventura africana que será para siempre aquella primera toma de contacto real con la naturaleza más pura. Para muchos es el primer viaje, para otros una experiencia nueva lejos de casa, pero sin duda para todos ellos es el viaje que siempre recordarán.

Un viaje en el que los más pequeños de la casa se convierten en protagonistas y vosotros papás disfrutaréis tanto como ellos. Se acabó ser testigo de la belleza de El Rey León desde el sofá de casa, Kenya es el lugar donde todas sus ilusiones se convierten en realidad.

Un viaje que despertará todos sus sentidos como nunca antes. Una experiencia diseñada especialmente para los reyes de la casa en la que la naturaleza es el atrezzo y los animales los intérpretes de la mejor historia que pueden presenciar: la grandeza de la madre naturaleza. Un viaje inigualable donde aprenderán infinidad de curiosidades sobre todo tipo de animales que habitan la sabana africana y que, además, podrán ver con sus propios ojos como nunca antes.

Empieza la aventura

No hay tiempo que perder. Siete días de auténtico safari africano dan su pistoletazo de salida a vuestra llegada a Nairobi, capital de Kenya. El primer día es el turno para los elefantes. Si Dumbo tiene encanto, no os imagináis la dulzura que desprenden estos mamíferos de cuatro toneladas a escasos metros de distancia. La primera toma de contacto será en el Orfanato de elefantes de Daphne Sheldrick. Un complejo donde crían a los pequeños que quedaron huérfanos en la sabana hasta que se hacen autónomos. Es entonces cuando volverán a su hábitat natural, en el Parque Nacional de Tsavo.

Estos pequeños gigantes africanos son el prólogo a la visita a otro de los animales más curiosos de Kenya, la jirafa. Esa misma tarde comprobaréis por qué es el animal más alto del mundo. De unos cinco metros de altura, no será el cuello largo lo que más sorprenda a los pequeños de la casa –ni tampoco a vosotros papás–. En el Centro de Jirafas de Rothschild, todos los integrantes de la familia tendréis la oportunidad de dar de comer a estos simpáticos mamíferos de garganta prolongada. No queremos daros más detalles, pero estamos seguros que a la vuelta de vuestro viaje no habréis olvidado cómo se siente el lametón de una jirafa.

A cuatro ruedas

Como no puede faltar en ningún safari, otra de las visitas estrella del viaje es el safari en 4×4 en la Reserva Santuario de Sweetwaters. Hogar de conservación para los rinocerontes negro y blanco, así como orfanato de chimpancés donde podréis pasar toda la tarde con ellos y alojaros en la misma extensión de terreno que ellos ocupan cada día. La reserva colabora con la Asociación de Jane Goodall –una de las mayores científicas de campo de la historia– en un territorio que se extiende en 90.000 hectáreas para dar hogar a estos simpáticos simios donde todo está en harmonía con sus necesidades.

Empieza la acción

Los primeros días son el turno para animales apacibles y acostumbrados al ser humano. Pero como visitantes del reino salvaje, según avance el viaje y los safaris, será momento de entender cómo funcionan las leyes no escritas dentro de la sabana. La primera parada es el Lago Naivasha.

Su nombre significa ‘aguas agitadas’ y en sus 140 kilómetros cuadrados habitan centenares de aves como pelícanos o marabús, pero la mayor atracción son los hipopótamos salvajes. En lanchas visitaréis el hogar de estos mamíferos que son considerados el animal más peligroso de África.

Sí, sí, como leéis. El león es el rey, pero no el más temido. Los hipopótamos son animales extremadamente territoriales por eso vuestras lanchas no se acercarán en exceso. Aun así, tendréis una visión privilegiada durante la ruta. Eso sí, con una única condición: hay que estar muy atentos. A estos animales les gusta pasar largas horas debajo del agua asomando los ojos. Es posible que incluso los confundáis con rocas, hasta que veáis que una piedra ya no está donde parecía.

Masai Mara

No puede haber safari sin explorar la gran sabana, ni sabana sin Masai Mara. La tierra de los Masai dueños y señores de esta tierra salvaje nos abrirán las puertas de esta tierra en la que podremos contemplar “el ciclo sin fin” de la vida de sus depredadores y presas. En compañía de los descendientes de estos auténticos guerreros africanos, pasearemos a pie mientras nos explican sobre los animales con los que conviven en estas tierras, sus costumbres milenarias y sus rituales tribales. Además, tendréis la oportunidad de visitar una boma, sus poblados, donde las casas están hechas a mano a base de barro y excremento de vaca.

Un viaje que requiere de la máxima concentración para poder apreciar cada ápice de naturaleza y no perderse ni un solo detalle. Las caras de sorpresa y estupor están aseguradas, así como el avistamiento de cebras, jirafas, elefantes, ñus, cocodrilos, leones y tantos otros animales.

Un viaje con el que cumplir vuestros sueños y en el que además, como dice el refrán, a la cama no te irás sin saber una cosa más.